Foto tomada el último día de clase con mis alumnos de 3 años

Dentro de veinte años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las que llegaste a hacer. Por lo tanto, ya puedes levar el ancla. Abandona los puertos conocidos. Hincha las velas con el viento del cambio. Explora. Sueña. Descubre. Mark Twain

La semana que viene, después de 5 años trabajando en la misma escuela, empiezo una nueva etapa profesional en otro colegio.

Los cambios siempre generan un poco de incertidumbre e incluso a veces también algo de tristeza. Y es que comenzar algo nuevo implica siempre una despedida.

Muchos autores han escrito largo y tendido sobre cómo se puede afrontar un cambio. Yo además de consultar toda esta información, recurro siempre a lo que me transmiten los niños y me pregunto: ¿cómo lo hacen ellos?.

Por lo que he vivido hasta ahora, cuando un niño llega a un colegio nuevo generalmente observa lo que ocurre a su alrededor, explora lo que tiene a su alcance, pregunta cuando no sabe y se acerca a los demás con curiosidad.

Durante la adaptación, cada niño o niña se muestra tal y como es en función de sus recursos, de su experiencia o su personalidad. Hay niños que lloran, los hay que no lloran. Hay niños que no hablan, los hay que tienen mucho que contar. Hay niños no paran de moverse, los hay que no dan un paso hasta que no confían plenamente. Pero al final lo que es común a todos ellos es que se esfuerzan por adaptarse a lo nuevo y lo consiguen.

Yo quiero vivir este cambio como lo haría un niño: con incertidumbre, pero con ilusión. Con los ojos abiertos. Mostrándome tal y como soy, acercándome con curiosidad a los demás, utilizando todos mis recursos para adaptarme a lo nuevo, preguntando cuando no sepa, observando lo que ocurra a mi alrededor y en resumidas cuentas explorando, descubriendo y soñando, soñando siempre.

¡Feliz vuelta al cole a todos!

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