"Tranquilos y atentos como una rana"
“Tranquilos y atentos como una rana”

Uno de los objetivos que me he marcado para este curso es probar cosas nuevas con mis alumnos, por ello estoy empezando a curiosear qué es eso del Mindfulness en la escuela.

Hace unos meses leí un artículo que hablaba de 200 colegios públicos que habían empezado a introducir esta técnica en su horario escolar y que hay estudios científicos que aseguran que los meditadores tienen mayor densidad neuronal, son más felices y menos propensos a sufrir depresión, así que me propuse comenzar a ponerlo en práctica en el aula.

Lo primero que hice fue buscar más información sobre ello, ¿en qué consiste?¿qué beneficios tiene?¿cómo puede aplicarse con niños de 3 años?. Y ahí van mis respuestas:

El Mindfulness o “conciencia plena” consiste en prestar atención a los pensamientos, las emociones, las sensaciones corporales y el ambiente que nos rodea. Se trata de estar presentes en este momento y estar atentos aquí y ahora. Aunque es una técnica basada en la meditación budista, yo pretendo trabajarla sin connotaciones religiosas.

Cuando desde pequeños aprendemos a estar atentos plenamente, tenemos muchos más recursos para ser adultos con menos índice de estrés, aumentamos nuestra capacidad de perspectiva, mejoramos nuestro rendimiento académico, incrementamos nuestra capacidad para concentrarnos, desarrollamos inteligencia emocional, mejoramos la memoria y favorecemos la creatividad.

Todo ello pueden parecer datos sin más, pero lo cierto es que después de varias sesiones yo misma he comprobado cómo mis alumnos están más tranquilos, se relacionan mejor entre ellos, demuestran sentirse más seguros y disfrutan. Creo que por todos estos motivos merece la pena seguir practicándolo.

Uno de las mejores fuentes que encontré para comenzar a programar las sesiones, hace referencia a cinco aspectos en los que hay que centrarse a la hora de practicar el Mindfulness:

  • Atención al entorno
  • Atención al cuerpo
  • Atención a las emociones
  • Atención a la respiración
  • Y atención al pensamiento

Además, el libro Tranquilos y atentos como una rana de Eline Snel aunque está dirigido a niños de entre 5 y 12 años también me dio algunas pautas para empezar.

Quizá todo esto pueda sonar extraño y difícil de llevar a cabo, pero las actividades que suelen proponerse son las mismas a las que recurrimos muchas veces en un aula de Infantil, sólo que en esta ocasión están orientadas a desarrollar la atención plena.

Así son, por ejemplo, las sesiones de “Estar tranquilos y atentos como una rana” que hacemos nosotros justo después del recreo:

1. Empezamos con música tranquila: Cerramos los ojos, respiramos despacio y nos relajamos. Aprovecho estos minutos para acercarme despacio a los niños, acariciarles la cara o la cabeza con la marioneta de rana y demostrarles que yo también estoy tranquila.

2. Seguimos prestando atención al entorno: sentados en la colchoneta percibimos lo que ocurre en este momento a través de los sentidos y recordamos a los niños que para “jugar” tienen que seguir estando tranquilos y atentos como una rana. Jugamos a adivinar el instrumento que suena, experimentamos con texturas, observamos pompas de jabón o seguimos en el suelo el ritmo marcado por un pandero.

PicsArt_1444751378137

3. Continuamos con movimientos conscientes: realizamos danzas dirigidas con música tranquila, improvisamos danzas creativas, nos movemos por el aula imitando a diferentes animales, jugamos a ser estatuas cuando pare la música, acariciamos a peluches o practicamos algunas posturas sencillas de yoga.

4. Hablamos de emociones: antes de terminar siempre hablamos durante unos minutos de cómo nos sentimos, qué es lo que más nos ha gustado o qué no…y por qué. (para esta actividad a veces hemos usado marionetas)

5. Escuchamos el silencio: terminamos la sesión en círculo, sentados en la colchoneta, relajados, respirando despacio, reconociendo a los demás mirándoles a la cara y escuchando el silencio.

No tienen por qué hacerse todas las actividades el mismo día. Yo a veces voy reduciendo o ampliando en función del tiempo que tenemos disponible.

Cuando los niños estén habituados a practicar esta rutina varias veces a la semana pasaré al aspecto de la atención al pensamiento (ya os contaré cómo lo hacemos). Quizá tenga que esperar a que sean un poco más mayores o quizá no, quién sabe. Aún no os puedo informar de los resultados que se obtienen de primera mano siguiendo esta rutina durante meses, pero os mantendré informad@s.

Seguro que si os animáis a intentarlo se os ocurrirán algunas ideas nuevas. Ya me contaréis!!!

Advertisements