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La jirafa diminuta

cosas que pasan en un mundo de pequeños

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November 2015

Diario de una maestra

https%3A%2F%2F40.media.tumblr.com%2F3230c1ce930b50397ff53849181a2518%2Ftumblr_mz0oy2MrCd1r8xt4ho1_1280Suena el despertador. Aún no ha amanecido y empieza la jornada aunque ni siquiera he llegado al colegio. Me pregunto cómo estará el niño que ayer se marchó a casa llorando y cómo vendrá hoy “el que siempre entra enfadado”.

Me preparo el café y me siento a comer algo mientras recuerdo mentalmente qué debo decir a los padres que luego vienen a reunirse conmigo para que les informe de los avances de su hijo en el colegio.

En la ducha repaso lo que tengo programado para hoy: ¿he preparado las fotocopias? ¿tengo las cartulinas? ¿había algún cambio de horario debido a las necesidades del centro?……

Conduzco y aunque aprovecho ese momento para cantar, sigo pensando: “Tengo que preguntar a los padres de Rafa si ya le han llevado al médico para hacerle la revisión. Espero que le pongan gafas porque las necesita”.

Suena el timbre y abro las puertas. Ahora sí, oficialmente empieza la jornada. Saludo a todos según van entrando, les ayudo con los abrigos y les dedico unos minutos. “Hola, buenos días. ¿Qué tal has dormido?¿Cómo estás hoy? ¿Te dolía la tripa? ¿Ya estás mejor? ¡Te hemos echado de menos!”… y así hasta 22.

Conseguimos sentarnos todos para empezar. Hoy tengo preparado algo realmente interesante, pero rápido debo cambiar de planes cuando observo que el interés de los niños se dirige claramente hacia los calcetines nuevos de Dani porque “tienen orejas”. Resuelvo bien y consigo que esa situación imprevista nos permita trabajar algunos conceptos matemáticos y por qué no, también reírnos un poco.

Llega el momento de jugar por equipos. Mientras unos juegan otros se sientan conmigo para profundizar un poco más en el concepto “grande-pequeño”. Me acerco a un par de niños que pelean por la pizarra mágica y les oriento a resolver el conflicto. Hago observación general de todos los demás para ver cómo se relacionan, a qué están jugando, cómo usan los materiales, si están hablando entre ellos y de qué. Sigo profundizando.

Antes de salir al recreo y mientras ellos desayunan, me da tiempo a leer el informe del logopeda que ha traído una madre. El niño necesita intervención, pero la familia no tiene recursos. Tengo que hablar con quien corresponda para iniciar el protocolo. A ver si luego antes de irme puedo pasarme por su despacho y lo resolvemos.

En el patio tenemos dos accidentes. Uno de ellos con sangre de por medio y hay que poner hielo. Además Laura se ha caído al resbalar con la arena y se ha raspado las manos. En realidad está bien, pero necesita sentirse acompañada así que la acompaño. Un niño se acerca porque tiene frío, le cojo  las manos y también le acompaño. Busco con la mirada “al que siempre pelea por el triciclo”, espero que hoy esté más tranquilo y que disfrute.

Volvemos al aula. Descansamos, cantamos, jugamos con el ordenador, leemos un cuento y volvemos a jugar. Aprovecho para sentarme a hablar con “el niño que no quiere venir al colegio”. Lo sé porque me lo ha dicho su madre y está preocupada. Tengo que hablar con ella.

Antes de salir ayudo al que “aún no sabe bajarse los pantalones” para ir al baño. Hoy prefiero que no se moje la ropa y estoy segura de que él también lo quiere así.

Nos despedimos. Me reúno con los padres que necesitan orientación. Reviso cuántos niños faltan por traer la autorización para ir a la excursión. Subo al despacho de quien corresponde para comentar lo del niño que necesita un logopeda y ofrecerle la ayuda necesaria. Parece que vamos a resolverlo.

Antes de marcharme tengo que llamar a la familia de Pablo para que le traigan más ropa de cambio. Salgo del colegio, conduzco y mientras canto pienso en el niño “al que van a ponerle gafas”. Me alegro porque las necesita.

Llego a casa y busco recursos para el taller de plástica que vamos a hacer la semana que viene. Investigo un poco sobre nuevas formas de hacer las cosas. Grabo las canciones para el festival de Navidad y mientras tanto me pregunto, cómo estará hoy el niño que se fue a casa llorando.

Se hace de noche y ya no estoy en el colegio, pero sigo trabajando. “No puede existir dedicación más hermosa que ésta” (Historia de una maestra. Josefina R. Aldecoa)

Me sorprende que lo que más llame la atención de los maestros sigan siendo nuestros días de vacaciones.

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Que no se pierda la magia

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Día tras día se niega a los niños el derecho de ser niños. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, el mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, y a los del medio, a los que no son ni pobres ni ricos, el mundo los tiene bien atados a la pata del televisor para que desde muy temprano acepten como destino la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños”. Eduardo Galeano

Por el derecho a ser niño o niña. Que no se pierda la magia.

20 de noviembre, Día Internacional de los Derechos del Niño.

Creemos, del verbo crear.

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Yo creo, tu creas, él crea, nosotros creamos, vosotros creáis, ellos crean.

Hoy en mi clase hemos estado dibujando. No como en el cuento de Helen Buckley en el que un niño pequeño llega a una escuela grande donde le “enseñan” a hacer flores rojas con el tallo verde, no.

Hoy hemos estado dibujando sin modelos, sin estereotipos, ni premisas. Hemos estado pintando simplemente por el placer de hacerlo. Expresando quienes somos, sin control, sin tiempo y sin exigencias.

Hoy nos hemos dejado llevar por lo que Arno Stern llama: la educación creadora. Una perspectiva nueva respecto al dibujo en la que éste deja de ser un producto artístico para convertirse en juego, entendiendo que el juego es una actividad inherente al ser humano con el que se manifiesta nuestra capacidad de crear.

Hoy he propuesto el juego de dibujar sin más y he preparado un espacio en el que diferentes personas (niños y yo) nos hemos sentido libres para pintar sin instrucciones, sin juicios, ni competiciones.

Hoy hubo niños que eligieron sus colores favoritos. Otros se lanzaron a elegir colores que nunca usan. Algunos se dibujaron a sí mismos, otros hicieron caras y los hubo que pintaron monstruos. También hubo un niño que cubrió lo que había dibujado con pintura hasta que dejó de verse la figura inicial. Algunos experimentaron con el trazo e incluso hubo varios que decidieron pintar juntos sobre el mismo papel y realizaron un dibujo en equipo.

Hoy mis alumnos no han dibujado dibujado para comunicar. No han dibujado para mostrar algo. Han dibujado para construir un mundo que es suyo, sólo suyo, libre de cualquier intrusión.

Hoy mis alumnos han estado creando y en los tiempos que corren, la posibilidad de crear, es lo que aún nos queda.

 

Educar con el ejemplo

Observándonos
Observándonos

Los niños se fijan en todo. Y aunque a veces creamos que no se están dando cuenta de lo que hacemos y decimos o que aún son demasiado pequeños para comprender ciertas cosas, siempre están observándonos.

Durante los primeros años de vida aprendemos a través de la interacción, la exploración y la imitación. Cuando actuamos mostramos lo que somos y los pequeños no se pierden un detalle.

Qué valores son positivos para los adultos que me rodean, cómo debo comportarme en determinadas situaciones, qué está bien y qué no, qué expresiones debo usar cuando hablo, qué tono tengo que emplear con otras personas, qué lenguaje corporal debe acompañar a mis palabras…casi sin darnos cuenta damos respuesta a todas estas cuestiones a lo largo del día.

Acompañar a los niños en su desarrollo es una responsabilidad y no hay que tomarlo a la ligera. Yo en ocasiones me he visto reflejada en sus actitudes, en sus gestos o sus comportamientos. Así que trato de tener cuidado con algunas cosas (otras se me escapan inevitablemente) y procuro ser como me gusta que sean.

Me encantan las listas y los que me siguen habitualmente ya lo saben, así que esta vez voy directa a una de ellas. Aquí va lo que sería mi decálogo para ser un buen referente:

1. No mientas. Me gusta transmitir a mis alumnos que las mentiras son peligrosas porque hacen daño a la gente que te quiere y trato de no mentir cuando les hablo. Si prometo hacer algo especial después del recreo, hay que cumplir lo que se ha prometido.

2. Sé coherente. Si toca fruta para desayunar y animo a que los niños sigan esa norma yo ese día también llevo manzana o pera o naranja. Esta misma premisa es aplicable a muchas otras situaciones.

3. Reconoce tus errores. Os aseguro que cuando un niño observa cómo el adulto al que admira reconoce que ha cometido un error y le pide disculpas, algo debe cambiar en su interior porque se nota en la expresión de su cara.

4. Sé real. Asumir que no lo sabes todo, que tú también tienes miedo, que tienes virtudes y defectos, que los conoces, que actúas en consecuencia y que sigues aprendiendo aunque seas mayor no te hace perder autoridad, te convierte en una persona de carne y hueso y es lo que ellos necesitan.

5. Utiliza las palabras mágicas. “Por favor” y “gracias”: sirven para abrir la cueva del tesoro.

6. Sé respetuoso. Con los demás, con sus cosas, con sus pensamientos, con sus creencias, con tu entorno, con las normas establecidas y contigo mism@.

7. Di lo que piensas y sientes. En este sentido no hay respuestas “correctas”. Si tú lo haces, los niños lo harán.

8. Sé cariñoso. Sobre esto ya he hablado en un post anterior, os invito a que lo leáis de nuevo.

9. Muéstrate reflexivo. Pensar no es un castigo, concéntrate cuando tengas que hacer algo con cuidado, presta atención cuando te hablen, muestra interés por lo que te rodea, demuestra curiosidad y comparte lo que descubras.

10. Y por último, disfruta de lo que te hace disfrutar y disfrútalo con ellos. Sobre gustos no hay nada escrito, pero lo que les llegará sin duda alguna será el entusiasmo con el que vives ese momento y disfrutarán contigo porque te verán feliz.

Sé que a veces es difícil poder cumplirlo todo, pero para eso está el punto 3. (Vuelve a leerlo)

Me gustaría no olvidar que soy para ellos un modelo a seguir y que debo esforzarme mucho para ser un buen referente. Como dijo una vez el autor americano Robert FulghumNo nos preocupemos porque nuestros hijos no nos escuchen, preocupémonos porque siempre nos estan observando“. Seamos dignos de imitación.

Indagando

Creative playthings. 1931
Creative playthings. 1971

Esta semana el post es cortito. Un regalo para reflexionar de uno de los educadores a los que más me gustó leer cuando estudiaba en la Universidad:

“Mientras enseño continúo buscando, indagando. Enseño porque busco, porque indagué, porque indago y me indago.

Investigo para comprobar, comprobando intervengo, interviniendo educo y me educo.

Investigo para conocer lo que aún no conozco y comunicar o anunciar la novedad…”

Paulo Freire. (Pedagogía de la Autonomía)

Os animo a que leáis la obra completa.

Yo por esta semana os dejo, que voy a seguir indagando.

Feliz semana.

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