aprendizaje cooperativo

Hay un proverbio africano que dice: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

Y es que tal y como afirma un informe de la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (WISE), en el año 2030 las “escuelas se convertirán en redes” donde los alumnos interactuarán entre ellos y con el profesor de forma que se producirá un aprendizaje colaborativo.”

El aprendizaje cooperativo no es nuevo en el mundo de la educación, pero sí parece ser una de las metodologías del futuro y en nuestras manos está comenzar a aplicarla en el aula.

Así lo afirman Paloma Gavilán Bouzas y Ramón Alario Sánchez en un libro relacionado con este enfoque: “Una gran parte del reto educativo no depende de mejores o peores leyes, aún reconociendo su importancia. El factor decisivo es el empeño creativo de quienes están a pie de obra, en el aula, día a día, aportando las bases que van a facilitar al alumnado su inserción constructiva y responsable en la sociedad: una sociedad con problemas en parte nuevos, en un mundo cambiante a una velocidad vertiginosa. La cercanía afectiva, el análisis de la realidad y la puesta en marcha de proyectos innovadores, sometidos a una evaluación sosegada y diaria, sentarán las bases para una educación con proyección de futuro”.

A través del aprendizaje cooperativo, el trabajo del aula se organiza de forma que las actividades se convierten en una auténtica experiencia social además de académica. Los alumnos trabajan en grupo para realizar las tareas de manera colectiva, aprenden unos de otros, del profesor y del entorno.

El papel del profesor en este caso se centra en diseñar las tareas, tomar decisiones relacionadas con el tipo de trabajo a realizar, el grado de autonomía de los alumnos en las actividades, el modo de distribuir el reconocimiento entre los participantes y la forma de alcanzar los objetivos.

Trabajando en equipo los alumnos muestran una implicación más activa en el aprendizaje, se fomenta la motivación personal, se produce un aumento de la cohesión del grupo y mayor apoyo entre sus miembros, se posibilita la independencia y la comunicación entre los niños, se promueve el aprendizaje de actitudes positivas entre iguales y se desarrolla la capacidad para tomar en consideración otras ideas diferentes a las propias.

Existen distintas formas de llevar a cabo esta metodología en el aula y pueden aplicarse a las diferentes etapas educativas por igual.

En este blog, como bien sabéis, me centro siempre en la Educación Infantil e investigando sobre este asunto he encontrado algunas buenas ideas para fomentar el trabajo en equipo con los más pequeños.

Yo pienso empezar a ponerlas en práctica a partir de mañana, porque quiero que mis alumnos lleguen lejos y quiero que lo hagamos juntos.

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